Noticia • 02/11/2026

Cerca de 100 personas participan en el encuentro anual de Cáritas Diocesana de Santander bajo el lema «La huella invisible del cambio»

Una jornada de formación, oración y convivencia para fortalecer la comunidad del voluntariado, compartir experiencias y renovar el compromiso con las personas más vulnerables.

Cerca de 100 personas voluntarias, contratadas, interesadas en colaborar y amigas de Cáritas Diocesana de Santander participaron el pasado sábado, 31 de octubre, en el encuentro anual de la entidad, celebrado en el Centro Cívico de Cueto bajo el lema «La huella invisible del cambio». La jornada contó con la presencia del obispo de la Diócesis y presidente de Cáritas Diocesana de Santander, monseñor Arturo Ros.

El encuentro, que comenzó a las 9:30 horas, tenía como objetivos fortalecer la comunidad de personas voluntarias, seguir aprendiendo y formándose, e inspirar la participación y el compromiso.

Una comunidad llamada a ser «semillas del bien»

La jornada comenzó con un espacio de oración en el que se tuvo presente, de manera especial, a las víctimas del accidente ferroviario de Urda, Toledo. Se encendió una vela por cada persona fallecida y se guardó un minuto de silencio. A continuación, Eloísa, Mauri y Evelyn, personas voluntarias, guiaron una oración pausada y reflexiva a partir del pasaje del Evangelio de Mateo sobre la parábola del grano de mostaza:

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Mt 13, 31-32

Tras este momento, Sonsoles López, directora de Cáritas Diocesana de Santander, dio la bienvenida a las personas asistentes y realizó un reconocimiento a monseñor Arturo Ros, con motivo del tercer aniversario de su nombramiento como obispo de Santander, mediante la entrega de la insignia de Cáritas.

En su intervención, el obispo recordó la importancia de poner el foco en el bien común, tal y como recoge la Doctrina Social de la Iglesia, contando con las personas más vulnerables y trabajando para que nadie quede atrás. Asimismo, animó a los agentes de Cáritas a ser «semillas del bien».

La bienvenida concluyó con la proyección de un vídeo de testimonios de personas acompañadas por Cáritas, que invitó a las personas asistentes a renovar su compromiso cotidiano: acoger con un abrazo, escuchar y darse a quienes más lo necesitan.

«Guía de primeros auxilios del voluntariado»: cuidar las actitudes para acompañar mejor

La parte central del encuentro estuvo protagonizada por la ponencia Guía de primeros auxilios del voluntariado, impartida por Jaime Esparrach, compañero de Cáritas Diocesana de Huesca.

A través de una propuesta dinámica, participativa y llena de humor, el ponente invitó a reflexionar sobre las actitudes y acciones que cada persona voluntaria pone en práctica en su tarea cotidiana y en la forma de acompañar a quienes se acercan a Cáritas.

Canciones en formato karaoke con letras adaptadas a la realidad de la entidad, dinámicas que invitaron a levantarse del asiento y momentos de carcajadas hicieron de la ponencia una experiencia divertida, sin perder la profundidad de sus contenidos.

 

 

La guía abordó ocho aspectos fundamentales para vivir el voluntariado con identidad y sentido:

  • Generosidad: poner el corazón en cada momento, siguiendo el ejemplo de quien nos amó primero. Poner el acento en darse, más que en dar.

  • Acogida: cuidar la cercanía en el trato con las personas acompañadas y también entre quienes formamos parte de Cáritas, haciendo de nuestros espacios lugares acogedores.

  • Compromiso: vivir una entrega firme y constante, poniendo el ser por encima del hacer.

  • Dignidad: reconocer el valor de todas las personas y comprometerse con la defensa de sus derechos.

  • Participación: formar parte de los distintos espacios y ámbitos de Cáritas desde la sinodalidad.

  • Formación: reclamar y recibir formación para mejorar y enriquecer la propia tarea voluntaria.

  • Comunidad: vivir el voluntariado en equipo, construyendo una comunidad que acompaña, cuida y celebra, que es la Iglesia.

  • Esperanza: ser símbolo de esperanza, bebiendo de la fuente inagotable de la fe, que da sentido a la acción y permite vivir el voluntariado como un camino de santidad, compartiendo la alegría del Evangelio.

Uno de los momentos más divertidos de la mañana llegó cuando, en una de las dinámicas, Alejandro, voluntario del equipo de Comunicación, pidió «matrimonio» a Cáritas, representada por Rocío, voluntaria de Comercio Justo. Una original manera de expresar y concretar el compromiso con la entidad. ¡Incluso hincó la rodilla!

Compartir experiencias para seguir construyendo comunidad

Tras la ponencia, las personas asistentes disfrutaron de un espacio de café y convivencia, en el que también pudieron acercarse al puesto de Comercio Justo de Cáritas Parroquial de La Asunción de Torrelavega, cuyas voluntarias acompañan a Cáritas en sus distintos actos y encuentros.

 

 

La jornada continuó con los microrrelatos, un espacio en el que varias personas voluntarias compartieron sus experiencias en diferentes programas y servicios de Cáritas. A través de sus testimonios, contaron qué hacen, cómo lo hacen, a qué dedican su tiempo y qué les aporta el voluntariado.

Entre las experiencias compartidas estuvieron las de Mauri y Gema, de los programas de Personas Sin Hogar y Mujer; Cristina y Maite, de Infancia Noray y del campo de voluntariado joven; Mariángeles e Isabel, del equipo de acogida de los Servicios Diocesanos; Marián y Mariángeles, de Cáritas Parroquial de Astillero-Guarnizo y de Noja; y Jaime, que presentó un taller de innovación.

Un espacio enriquecedor que permitió descubrir la diversidad del voluntariado en Cáritas Diocesana de Santander, aprender de otras experiencias y contagiarse del espíritu de comunidad que hace posible la acción de la entidad.

Un homenaje a quienes dejan huella

El encuentro continuó con un emotivo homenaje a las personas que, después de muchos años de entrega y compromiso, han finalizado su etapa como voluntarias. Se reconoció la trayectoria de Marisol y Carmen, de Cáritas Parroquial de Astillero, y de Estela y José María, de Castro-Urdiales. También se tuvo un recuerdo especial para Oliva, voluntaria en Torrelavega, fallecida recientemente.

Fue, además, una oportunidad para reconocer y agradecer la labor de todas las personas que continúan activas en Cáritas Diocesana de Santander, que actualmente suman un total de 358 personas voluntarias. Sus nombres se proyectaron en la pantalla como expresión de gratitud hacia quienes, desde distintos lugares y tareas, hacen posible la misión de Cáritas.

La jornada finalizó con la escucha de nuevos testimonios de personas acompañadas por la entidad. Niños y niñas del programa de Infancia, así como personas de los programas de Personas Sin Hogar y Mujer, compartieron lo que significa Cáritas y las personas que la forman en sus vidas.

Sus palabras recordaron el sentido último de todo lo vivido durante el encuentro: que cada gesto, cada escucha y cada compromiso dejan una huella, muchas veces invisible, que contribuye a transformar vidas y a construir una sociedad más justa y fraterna.

Gracias por hacer posible este encuentro

Raquel Menéndez, secretaria general, y Sara Puente, técnica de Voluntariado, agradecieron la implicación de todas las personas que hicieron posible la organización del encuentro, entre ellas numerosas personas voluntarias y contratadas de Cáritas Diocesana de Santander, cuya dedicación y compromiso contribuyeron al desarrollo de la jornada.

El encuentro finalizó con la despedida y la bendición de D. Ricardo Alvarado del Río, vicario episcopal para la Acción Caritativa y Social, que puso el broche final a una jornada de convivencia, formación y renovación del compromiso.

Porque el voluntariado de Cáritas es, ante todo, una forma de ser y de estar junto a las personas. Una comunidad que acoge, acompaña y cuida, y que sigue sembrando esperanza allí donde más se necesita.

 

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