Noticia02/06/2026

5.240 personas recibieron el apoyo de Cáritas en Cantabria durante el año 2025

Una de cada tres personas atendidas acudió por primera vez a la entidad en busca de ayuda.

  • La mitad de los hogares acompañados son familias con niños y niñas a su cargo
  • Cáritas facilitó la cobertura de alimentación e higiene a 4.109 personas a través de tarjetas monedero y otros formatos de apoyo económico
  • Desde Cáritas Diocesana de Santander, denuncian que las dificultades para acceder y mantener un espacio habitable digno continúan constituyendo un factor de exclusión estructural en Cantabria

Durante el año 2025, Cáritas atendió en Cantabria a 5.240 personas. En la mitad de los casos se trata de familias con niños y en su mayor parte, quienes acuden en busca de ayuda son mujeres (68%). Son datos recogidos en la Memoria de Cáritas Diocesana de Santander (CDS) correspondiente al año pasado que se ha presentado esta mañana en una rueda de prensa a la que han asistido el Obispo de Santander y presidente de la entidad en Cantabria, D. Arturo Pablo Ros Murgadas, la directora de CDS, Sonsoles López Huete y su secretaria general, Raquel Menéndez Antuña. La presentación de la memoria coincide con la celebración de la semana de la caridad que este año lleva por lema ‘Elige amar, elige comunidad’. Una llamada a la acción y a la participación activa en un modelo de sociedad y de Iglesia basado en la fraternidad.

Una de cada tres personas atendidas el año pasado acudió en busca de ayuda por primera vez, y la mayoría lo hizo a través de los 59 equipos de Cáritas distribuidos por toda la región. Es en esos puntos de atención donde se integran la mayor parte de las 333 personas voluntarias que colaboran con la entidad y que son su verdadero motor, como ha destacado Raquel Menéndez: “Es admirable la dedicación y el compromiso de estas personas que no dudan en ofrecer su tiempo para acompañar a quienes están pasando por un momento de dificultad en sus vidas. Son ellas, junto con los 2.028 socios, socias, donantes y entidades colaboradoras que tiene Cáritas Diocesana de Santander, quienes hacen posible que nuestra lucha por conseguir un mundo más justo pueda seguir adelante”.

La inversión supera los 2,7 millones de euros

La inversión realizada por Cáritas Diocesana de Santander el año pasado fue de 2.772.468 euros. El presupuesto de la entidad se nutrió fundamentalmente de donaciones particulares y financiación privada, salvo un 13% del total que corresponde a subvenciones oficiales.

El análisis de las ayudas pone de relieve que las acciones de acogida absorbieron las partidas más significativas, con 530.509 euros a través de los servicios diocesanos de Santander y 415.489 euros gestionados de manera directa a través de las Cáritas Parroquiales. Por programas concretos, la entidad invirtió el año pasado 163.133 euros en el área de mujer, 155.846 euros en el proyecto de personas sin hogar, y 237.406 euros en el acompañamiento a personas con enfermedades crónicas.

Por otra parte, la partida dedicada a la cobertura de las necesidades básicas de alimentación e higiene se consolidó como una de las de mayor alcance, beneficiando de forma directa a 4.109 personas mediante un desembolso global de 359.188 euros que se canalizó a través de tarjetas monedero y otros formatos económicos que dejan atrás la entrega de alimentos en especie.

El acceso integral a bienes fundamentales se completó con el programa de calzado y vestido, que, con una inversión de 43.981 euros llegó a 1.246 personas, en gran parte canalizado a través de las dos tiendas ‘Moda re’ ubicadas en Santander y Torrelavega, donde cada cual puede elegir aquellas prendas y calzado que más se ajusten a sus gustos y necesidades. 369 personas pudieron acceder a tratamientos dentales, gafas o medicación esencial gracias a una inversión de 15.188 euros. De igual modo, se facilitó el transporte para formación o gestiones administrativas a 148 personas (6.034 euros) y el acceso a trámites y documentación obligatoria a otras 242 personas (3.737 euros).

Pero las inversiones no se realizaron únicamente en el entorno más cercano. En 2025, Cáritas Diocesana de Santander canalizó 36.836 euros destinados hacia distintas emergencias globales. Entre estas ayudas destacaron los 19.396 euros consignados para paliar los efectos de las graves inundaciones sufridas en territorio español, junto a los fondos enviados a las crisis de Tierra Santa (7.448 euros) y Myanmar (6.015 euros).

“La vivienda se ha convertido en el principal cuello de botella de la integración social”

Desde Cáritas Diocesana de Santander, han querido aprovechar la celebración de esta rueda de prensa para denunciar, una vez más, que las dificultades para acceder y mantener un espacio habitable digno continúan constituyendo un factor de exclusión estructural en Cantabria. Ante esta coyuntura, el año pasado la entidad destinó 252.328 euros para conseguir que 592 personas mantuvieran su vivienda. A esta cantidad hay que sumar 13.946 euros adicionales invertidos en garantizar suministros energéticos básicos de luz, agua y gas para 233 personas. “En estos momentos, mantener un hogar estable y hacer frente a los costes habitacionales es el principal reto para las familias vulnerables”, ha afirmado Sonsoles López.

Tal y como ya constató el IX informe Foessa presentado en el mes de febrero, la vivienda se ha convertido en el epicentro de la exclusión social en Cantabria. Según los datos contenidos en dicho informe, ya en el año en 2024 un 23% de la población estaba afectada por las dificultades para acceder a una vivienda y el porcentaje no ha cesado de crecer desde entonces.

Sonsoles López ha explicado que no hay día en que las personas voluntarias y trabajadoras de Cáritas no escuchen el relato de quienes atraviesan serias dificultades “no ya para encontrar una vivienda. Muchos no consiguen ni siquiera un dormitorio en un piso compartido. Vemos familias completas compartiendo habitaciones. Pagando 400 y 500 euros por un espacio mínimo y últimamente es habitual que, si quieren empadronarse, se les exija un pago adicional en torno a los 150 euros”. López ha detallado algunos de los condicionantes que complican el acceso a un recurso habitacional más allá de disponer o no de ingresos suficientes. “Tener rasgos o acento extranjero, discapacidad, menores a su cargo, no estar empadronado o carecer de contrato laboral convierten la búsqueda de alojamiento en una carrera de obstáculos muy difícil de salvar”, ha dicho.

Cáritas lanza una campaña de denuncia

La directora de Cáritas Diocesana de Santander ha expuesto ante los periodistas casos concretos conocidos por la entidad como el de Laura que tras vivir con un amigo en una caravana y pasar por el proyecto de Personas sin Hogar de Cáritas, reside actualmente en un piso de la entidad ante la imposibilidad de encontrar otro alojamiento; o el de Giovanna, que vive con sus tres hijos en una habitación alquilada dentro de un piso compartido con otras familias; o el de Carlos que, con más de 40 años cotizados, vive en una habitación ante la imposibilidad de acceder a una vivienda; o Miguel, un hombre de 84 años que vive en una habitación de un piso compartido por la que paga 300 euros, donde hace semanas colocaron una cortina para alquilar la mitad de ese espacio a una mujer; también el de Juan, con una discapacidad visual del 85% y que a sus 52 años vive en una furgoneta que le presta un amigo a pesar de tener una pensión con la que podría pagar un alquiler, pero nadie le acepta como inquilino. “Podría seguir, porque, lamentablemente, escuchamos situaciones muy tristes a diario”, ha explicado Sonsoles López.

Para sensibilizar a la sociedad sobre esta situación, Cáritas Diocesana de Santander ha puesto en marcha una campaña consistente en una serie de anuncios similares a los que presentan las agencias inmobiliarias, pero en los que se muestra la oferta real a la que tienen acceso las personas en situación de vulnerabilidad. Descartado el alquiler de una vivienda por inaccesible, la campaña recoge, únicamente, ofertas habitacionales en pisos compartidos. Algunos de esos ejemplos reales que se han incluido en la campaña son: 300 euros por un colchón en un piso compartido del centro de Santander, sin contrato y con derecho a cocina una vez por semana; 390 euros por una habitación con cortina como separación en Bezana para la que exigen tener nómina y pagar semanalmente; 400 euros más dos meses de fianza por una habitación en Santander sin derecho a espacios comunes y con uso de cocina y lavadora limitado a los fines de semana; 400 euros por dormir en un hall adaptado como dormitorio en la zona del Alisal; 430 euros en efectivo por una habitación en La Albericia sin derecho a cocina y con horario limitado para utilizar el cuarto de baño; 420 euros por una habitación interior sin ventilación en un edificio sin ascensor en Cuatro Caminos para la que piden dos meses de fianza y pago en efectivo; 330 euros en la calle Castilla más dos meses de fianza para una habitación en la que no se admiten niños ni animales y con espacios comunes a compartir con horarios, o 420 euros al mes por una habitación sin ventana en un edificio sin ascensor de Torrelavega.

Sonsoles López ha cerrado su intervención recordando que el lema de la Semana de la Caridad de este año habla de salir al encuentro, “de no pasar de largo, de interesarnos por los demás para escuchar lo que les pasa, lo que sienten y lo que necesitan y por eso hemos querido dar un paso al frente y convertirnos en altavoz de todas estas injusticias relacionadas con la vivienda”.

Nota de prensa

Memoria online

Memoria PDF